Sostenella y no enmendalla define la actitud de quienes persisten obstinadamente en errores garrafales, incluso a sabiendas, por orgullo o para mantener las apariencias.
En enero de 2021 el gestor del Balneario comunica al departamento de sanidad del Ayuntamiento que para preservar la pureza del agua mineromedicinal y reforzar las medidas contra la legionela se iba a optar por funcionar 5 días seguidos, cerrando 2. De ese modo, se podía suministrar el agua mineromedicinal sin cloro, para beneficio de los bañistas, realizando las operaciones de desinfección cada 5 días con el establecimiento cerrado al público; tales medidas están en línea con las recomendadas por el RD 487/2022 para el control de la legionelosis en las aguas termales.
Asimismo, debido a la alta temperatura del agua termal del Balneario se decide no acumularla, y hacer que entrara y saliera de la piscina como si de un río se tratara, consiguiendo la renovación total del agua del vaso varias veces al día. Con esto se alcanzan tres objetivos: primero, el beneficio de un agua mineromedicinal sin ningún tipo de aditivo; segundo, la renovación constante del agua siendo ésta una de las medidas más eficaces para impedir el desarrollo de la bacteria, como se reconoce en la literatura al uso; tercero, se obtiene un beneficio adicional, en el ámbito de la gestión sostenible: al no acumular agua se eliminan los costes energéticos, y el uso desmesurado de desinfectantes con su inevitable impacto en el medio ambiente.
La señalada propuesta de actuación obtuvo la aprobación del Ayuntamiento, certificándose en un acta de inspección en enero de 2021. Un año después, sin embargo, coincidiendo con un cambio de personas en la inspección de sanidad, comienzan los problemas para el Balneario. Curiosamente los problemas surgen tras haber aprobado el Servicio de Actividades del Ayuntamiento la posible conversión del Balneario en hotel-balneario. La nueva inspección, en su estrategia de acoso, llega a manifestar al concesionario que como era la autoridad podía llegar a cerrarle, como así ocurrió.
En noviembre de 2022 el Balneario se cierra por un recuento mínimo de legionela, en todo caso causado por el incumplimiento contractual del Ayuntamiento de Valencia en cuanto a sus labores de desinfección de la tubería por la que se suministra el agua termal al Balneario.
Ya no se habla de legionela, sin embargo, ahora son razones económicas completamente discutibles. La pretensión es clara, no obstante, hurtarle al empresario, que también fue el refundador del Balneario este siglo, la explotación de la concesión, en la que ha venido realizando una fuerte inversión de dinero, tiempo y esfuerzo. Hurtarle la concesión en definitiva porque sí, porque el poder político/administrativo así lo ha decidido, ya sea por razones de orgullo o por otras de más oscuro cariz