Stories of a hotelie: la condena del autónomo

“Hotelie” así nos llaman a los graduados salidos de las grandes escuelas hoteleras del mundo, como en mi caso de la Cornell University School of Hotel Administration. Tras muchos años desempeñando puestos ejecutivos en la industria hotelera y creando empresa, estoy en una nueva etapa dedicado a la consultoría y la enseñanza (hrmdashboard.es).
El otro día un amigo abogado me dice que en un evento compartió mesa y mantel con un funcionario de hacienda. Su interlocutor, esbozando una sonrisa contenida, le indica en cierto momento que cuando tiene delante un autónomo lo que en verdad ve es un defraudador en potencia (sic).
Mi amigo encajó el golpe con tristeza y no respondió.
La verdad es que la forma de pensar del señalado funcionario responde a un atavismo social que en España viene de siglos atrás, muy ligado a las consideraciones culturales del catolicismo de otros tiempos.
En fin, os confieso que como autónomo que he sido muchos años tengo un auténtico complejo de buey. La sociedad española puede representarse, en esta materia, como un carro tirado por bueyes, que son los autónomos y sus trabajadores, y los que van cómodamente encima del carro: los representantes de la economía no productiva, funcionarios no esenciales, que dependen del trabajo de los bueyes, pero no por ello dejan de darles con la vara para que no se desmanden, ni de hacer chanza de su papel social.

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